Bueno, no sé por dónde empezar la verdad..
Este mediodía al regresarme de casa de mi mamá en metro a mi oficina, me pasó algo curioso. Frente a mi se sentaron dos monjas, de mediana edad, cuarenta y pico tal vez…
Y casualmente yo estaba leyendo DELIRIO de Laura Restrepo, una novela colombiana que trata sobre la locura y es superfresca dentro de lo intenso del tema.
Así que bueno, vi a las monjas, las detallé, miré sus lentes, el mega crucifijo de plata que cargan, sus medias, su media falda, camisa, el peinado, imaginé su mundo y ¡zuas! Cuando le veo las manos a ambas, pues veo sendos anillos de matrimonio de oro. ¡Oh my Lord! Me quedé estupefacta, porque si bien sé que para ellas su “matrimonio” es con Dios, pues empezaron a revolotearme en la cabeza muchas interrogantes.
Para mi siempre la Iglesia católica y su combo, han formado una parte irregular de mis convicciones, por no decir, que me causan escozor. De hecho el CÓDIGO DA VINCI, ANGELES Y DEMONIOS, EN EL NOMBRE DE LA ROSA, la película LAS HERMANAS DE MAGDALENA y demás cosas que ahora no recuerdo, sólo han hecho que refuerce mi rechazo y dudas ante esta institución y siga investigando sobre ella. Pero bueno, sigamos con las monjas.
No soy de las personas que generalizan, es más, puedo pecar de no enjuiciar y por eso, y quizá tal vez, me ocurrió lo que les voy a contar ahora.
Las observé detenidamente, las vi conversando no sé de qué y de pronto, sentí una comprensión profunda de sus convicciones, sentí como compasión hacia ellas, NO LÁSTIMA, ellas han elegido… sentí amor, sentí que ellas habían escogido quizá su sueño y más allá de eso, sentí que ése anillo que con tanto amor cargan, es SU ANILLO de SU PROPIO COMPROMISO, de su propia revolución hacia su mundo, hacia ellas, hacia lo aceptado y lo prohibido, hacia sus dudas e interrogantes, hacia un sexo introvertido, experimentado o tergiversado tal vez. Ellas en ése momento usaban un aro en sus dedos que simboliza su proyecto de vida y expresa hacia un mundo, su ganas de seguir en su elección, un mundo que las reconoce y las rechaza a la vez.
Así que bueno, me pregunté cuántas personas que llevan un anillo de oro en la “Vida mundana”, les apasiona su compromiso, o es un símbolo de frustración, tormentas y delirio….